sábado, 10 de septiembre de 2011

L'Himalaya cahin-caha.

Luego de mostrar el trabajo del señor Calvo y hacer algunas consideraciones respecto de su obra, advertí que faltaba resaltar un tema de considerable importancia,
y que produjo honda impresión en mi cabeza infantil.  Todos los objetos que aparecían en sus relatos habían sido usados, muy usados.  Se nota el paso del tiempo.  En la mayor parte de ellos se ven remiendos para subsanar las roturas que su manejo produce, y advertimos, subliminalmente, que son herramientas de gente pobre. Las "cosas" estan muy deterioradas.  Este efecto expresivo aparentemente intrascendente ayudó al Calvo a construir un estética memorable en lo visual, pero también produce un estado de ánimo especial en el lector, ya que está fijando consideraciones existenciales de importancia fundante.  Muestran además, a un diseñador de objetos absolutamente racional.  Cualquiera de estos elementos puede ser construído.  No sé porque los franceses no lanzaron en algún momento la linea de juguetes Calvo, "Les jouets Calvo".
Aquí algunas imágenes del libro publicado este año por Editions Densité, y que dediqué al maestro.







7 comentarios:

Ernesto Melo dijo...

Quizás un ex empleado de Lladró se anime... Gracias por seguir despertando (y alterando) nuestras cabezas infantiles!

Diego A. Parés dijo...

Nooooooooooo. ¡Impresionante Carlos!
Increibles!!!!

EDU dijo...

de fabula...!!

polaco scalerandi dijo...

realmente increibleeesss maestro!!! simplemente geniales!!!
un saludo
polaco scalerandi

Mansilla dijo...

cómo puede ser posible

javier Olivares dijo...

Me encantaría ir, pero me pilla muy lejos!
Marvilloso trabajo, Carlos, como siempre.
Un abrazo muy fuerte!

Mr Goo dijo...

Wow buenito comme on dirait a mi casa